Cómo se encuentran estos dos
Vienen ocho a cenar el sábado. Leo sabe quién se sienta al lado de quién y qué se va a contar en el postre. Escorpio sabe cuál de los ocho está a punto de dejar a su pareja y no lo ha dicho, y no lo va a decir el sábado ni ningún otro día.
Hay una raya en medio de esta casa y ninguno de los dos la dibujó a propósito. De un lado, todo lo público. Del otro, todo lo que importa y no se dice.
El Sol sostiene el centro y no se da la vuelta jamás, uno de los dos únicos cuerpos de la rueda que no retrograda nunca. Marte pasa 2,13 años entre reversiones y no avisa. Uno es legible entero y el otro no lo es en absoluto, y los dos habéis decidido que eso es un reparto de tareas.
No es un reparto de tareas. Son dos personas que se han quedado con media casa cada una y han acordado no mirar la costura.
Para Leo, el trabajo es hacer una pregunta sobre el otro lado y quedarse hasta el final de la respuesta, incluida la parte que no favorece.
Para Escorpio, el trabajo es entregar una cosa de tu lado. La más grande no. Cualquiera.
La pregunta
¿Qué hay al otro lado de la raya?
Una acción consciente
una cosa cruzando la raya
Que cada uno nombre una cosa que vive entera de su lado y se la cuente al otro esta semana.
Sin intercambio. Nadie tiene que devolver nada la misma noche. No es un trueque, es un cruce.
El Sol no se da la vuelta y Marte se la da sin avisar después de dos años sosteniendo, y habéis construido algo que envidia todo el que lo ve.
¿Qué tendría que decir alguno en voz alta para averiguar si tenían razón?