Cómo se encuentran estos dos
Lo primero que aparece es que ninguno de los dos está localizable, y que el primer año fue el más interesante que habéis tenido.
Escorpio no está localizable hacia abajo: hay un piso entero por debajo de donde estás y el acceso se da por partes, en un calendario que Escorpio no publica. Acuario no está localizable hacia fuera: no hay piso debajo, hay una persona a un paso de distancia de todo el asunto, incluido el suyo, y ese paso atrás no es una defensa, es donde Acuario vive.
Los dos sois fijos, así que ninguna de las dos posiciones se mueve. Marte pasa 2,13 años entre reversiones y no avisa. Saturno está retrógrado más de un tercio del tiempo y llega igual al mismo sitio.
A los dos signos se les dio un segundo regente mucho después de que la rueda estuviera terminada, y esta es una de las dos únicas parejas donde eso pasa en los dos: Urano, encontrado en 1781, y Plutón, en 1930. Ninguno de los dos cuerpos era visible para nadie que construyera el sistema en el que estáis, y ninguno se ve a simple vista ahora. A vosotros os describe todo el mundo, vosotros incluidos, con instrumentos que nadie tenía.
Para Escorpio, el trabajo es dar algo sin calendario, sin que se lo hayan ganado, en un momento que no has elegido tú.
Para Acuario, el trabajo es dar un paso adelante en vez de atrás, una vez, mientras algo está pasando y no después de haberlo entendido.
Y una tercera: ninguno de los dos va a volverse localizable. Lo que sí podéis es decir en qué dirección no lo estáis, para que el otro deje de buscar en la equivocada.
La pregunta
¿Cómo sabríais que el otro se ha ido?
Una acción consciente
una dirección, con nombre
Que cada uno describa en una frase adónde va cuando se va. Hacia abajo, hacia fuera, o a un sitio que no cubre ninguna de las dos.
El otro no va detrás. Solo sabe ya hacia dónde mirar.
Los regentes clásicos de debajo son Marte y Saturno: un cuerpo que sostiene dos años y se da la vuelta sin avisar, y un cuerpo que no se da la vuelta nunca y llega igual.
La distancia no se va a cerrar y ninguno de los dos quiere que se cierre. Lo que no se ha acordado es cuál de los dos tiene permiso para decir en voz alta que está ahí.