Cómo se encuentran estos dos
La primera vez que se nota es en una boda, cuando Leo se levanta a decir unas palabras y Acuario, desde su silla, está pensando que nadie debería tener que hacer eso.
Los dos tienen razón y ninguno lo dice. Leo cree que a una persona hay que atenderla de una en una y en caliente. Acuario cree que un grupo es un sistema, y que un sistema que solo funciona si alguien está encantador no está funcionando.
El Sol sostiene el centro y no se da la vuelta jamás, uno de los dos únicos cuerpos que no retrograda nunca. Saturno tarda 29,43 años, está retrógrado más de un tercio del tiempo, y no anuncia: arregla. Los dos fijos, así que ninguna de las dos posturas se ha movido desde el primer año.
Y lo que tardó una década en verse: Acuario no se cree su propio argumento del sistema cuando se trata de Leo. Ha hecho exactamente una excepción, permanente, sin reconocer nunca que era una excepción, y Leo lo sabe desde el tercer mes y tampoco lo ha dicho.
Para Leo, el trabajo es decir en voz alta que notaste la excepción.
Para Acuario, el trabajo es llamarla excepción en vez de meterla dentro del principio.
Y una tercera: un eje no tiene medio. Ninguno de los dos va a acabar en uno y ninguno debería estar intentándolo.
La pregunta
¿Qué sería cada uno si el otro no fuera lo contrario?
Una acción consciente
la excepción, con nombre
Que cada uno nombre una regla suya de la que el otro está exento.
Hay una por cada lado. Ninguno la ha dicho nunca y los dos habéis estado viviendo dentro.
Dos signos fijos en un solo eje, el Sol que no gira nunca y Saturno que arregla sin anunciar, y ninguna de las dos posiciones se ha movido en una década.
El hallazgo es una excepción sin nombre por cada lado. No es mucho hallazgo. Es sobre lo que se ha estado apoyando todo.