Cómo se encuentran estos dos
Cáncer no esconde el tiempo que hace. La Luna cruza los doce signos en 27,3 días y cambia de forma todo el camino, de nada a llena y otra vez a nada, en público. Lo que le pasa a Cáncer se ve desde la puerta, y para el jueves ya es otra cosa.
Escorpio no enseña nada. Marte pasa 2,13 años entre reversiones, el tramo más largo de la rueda, y no avisa antes de darse la vuelta. Lo que Escorpio decidió en marzo se sabrá en noviembre.
Los dos sentís a la misma profundidad, y eso no es poco: aquí no hay que explicar que un estado de ánimo es información.
Y sin anunciarse aparece lo otro. Cáncer lee la habitación sin parar, no recibe nada de vuelta, y empieza a rellenar el silencio con una versión de lo que Escorpio está pensando. Escorpio, que está pensando algo, ve cómo la versión inventada se vuelve más detallada y no dice nada, y el silencio la confirma.
Los dos llamáis a esto cercanía. Que a uno lo lean mal, pero con atención completa, sigue siendo atención, y aquí todavía no se ha dicho en voz alta que sea eso lo que está pasando.
Para Cáncer, el trabajo es preguntar en vez de construir. Una frase, en plano: qué estás decidiendo sobre mí.
Para Escorpio, el trabajo es decir una posición en voz alta mientras todavía se está formando, antes de que se endurezca en algo que defenderías.
Y una tercera: ninguno de los dos puede tratar el silencio del otro como un sí. Los dos lo habéis hecho.
La pregunta
¿Qué parte de lo que sabes del otro te la has inventado tú?
Una acción consciente
una cosa dicha pronto
Esta semana decid en voz alta una cosa que todavía estáis decidiendo, antes de haberla decidido. No la conclusión. Que hay una decisión en marcha.
Se va a sentir como entregar una ventaja. Ese sentirse es exactamente el tamaño del problema.
La Luna enseña todas sus fases y Marte no enseña ninguna, y entre los dos habéis montado un idioma entero a base de que uno adivine, así que ¿cuánto lleva acertando, y quién te lo diría si dejara de hacerlo?