Cómo se encuentran estos dos
Se van los invitados a la una y media. Libra cierra la puerta, se gira, y dice que ha estado muy bien.
Escorpio ha visto lo que ha pasado entre la pareja que vino, sabe qué frase lo ha provocado y a qué hora, y no lo va a decir. No por guardarlo: porque decirlo ahora convertiría una noche buena en un informe.
Venus pesa y ajusta y quiere la sala a nivel. Marte sostiene, pasa 2,13 años entre reversiones, y no avisa. Uno vive en lo que se ve y el otro en lo que se ha decidido no decir.
Y vuestros signos se tocan: Libra acaba donde Escorpio empieza, lo que hay entre la gente y luego lo que hay debajo de eso. Es una sucesión. A treinta grados no hay ángulo, así que ninguno de los dos ve el sitio en el que vive el otro.
Para Libra, el trabajo es preguntar qué vio Escorpio, la misma noche, y aguantar la respuesta entera.
Para Escorpio, el trabajo es contar una de esas cosas sin que se la pidan, aunque estropee un poco la noche.
Y una tercera: que la noche haya estado bien y que haya pasado algo debajo son las dos verdad. Los dos lleváis años eligiendo una.
La pregunta
¿Qué se ha visto esta noche que no se va a contar?
Una acción consciente
lo que se vio
Después de la próxima cena, en la cocina, que cada uno diga una cosa que ha visto y no ha dicho.
Una cada uno. No se comenta, no se resuelve, y no se convierte en una conversación sobre esa gente.
Venus pone la sala a nivel y Marte sostiene lo que ha decidido sin avisar de cuándo lo suelta.
Vuestros signos se tocan y no se aspectan: uno vive en la superficie y el otro en lo de debajo, y esa frontera pasa por en medio de esta casa todas las noches.