Cómo se encuentran estos dos
Alguien os dijo una vez, en una comida familiar, que os parecéis mucho para ser tan distintos. Los dos os acordáis y ninguno lo comentó después.
Capricornio sostiene lo concreto: el dinero, los plazos, el techo. Acuario sostiene lo abstracto: la regla, el principio, si esto aguantaría que se lo contaras a un desconocido.
Los dos son Saturno. El mismo cuerpo, y aquí pasa una cosa que no pasa en ninguna otra pareja de la rueda: Saturno es el único cuerpo cuyas dos casas están pegadas. Es el quinto y último paso hacia fuera por los dos lados, así que los dos caminos se terminan justo uno al lado del otro, y ahí estáis.
Saturno tarda 29,43 años en cruzar los doce signos, está retrógrado más de un tercio del tiempo y llega igual al mismo sitio. No anuncia: arregla.
Y lo que la frase de aquella comida rozó sin saberlo: los dos sostenéis, todo el rato, y ninguno ha soltado nada delante del otro en años, y los dos lo habéis leído como que el otro no lo necesita.
Para Capricornio, el trabajo es decir en voz alta el peso concreto que llevas, con la cifra si la hay.
Para Acuario, el trabajo es decir una cosa que te importa sin convertirla antes en un principio.
Y una tercera: ninguno de los dos va a pedir ayuda. Alguien tiene que soltar algo primero y no va a salir solo.
La pregunta
¿A quién le habéis visto soltar algo aquí?
Una acción consciente
una cosa soltada
Que cada uno diga una cosa que está sosteniendo, sin plan y sin petición enganchada.
El otro no la resuelve. Solo dice que la ha oído. Y ahí se queda veinticuatro horas.
Saturno es el único cuerpo de la rueda cuyas dos casas se tocan, y vosotros vivís en ellas, una a cada lado del final del camino.
Aquí no se ha caído nunca nada. Y tampoco se ha soltado nada, y las dos frases están describiendo lo mismo.