Cómo se encuentran estos dos
El coche lleva dos años siendo el coche.
Tauro quiere el bueno, porque va a durar quince años y porque montarse en él es un hecho diario. Acuario quiere saber por qué alguien necesita ese coche, y no lo pregunta por fastidiar: lo pregunta de verdad.
Ninguno de los dos lo ha dicho nunca como es. Tauro no defiende un coche: defiende que la comodidad no es una frivolidad y que haber decidido que algo es bueno ya es razón suficiente.
Acuario no ataca la comodidad: sostiene que un principio que no se le puede explicar a otra persona no es un principio, es una preferencia con abrigo.
Venus fija lo que vale y no lo reabre. Saturno no pesa: toma una posición y la sostiene, retrógrado más de un tercio del tiempo y llegando igual al mismo sitio. Dos signos fijos, dos maneras de no moverse, y lo que compartís es no moveros.
Así que el coche sigue sin comprarse, y ninguno de los dos ha notado que dejó de ser sobre el coche en el cuarto mes.
Para Tauro, el trabajo es decir la razón en voz alta en vez de repetir la preferencia con más firmeza.
Para Acuario, el trabajo es dejar que una cosa valga la pena sin argumento defendible, y no mencionar después que lo hizo.
La pregunta
¿De quién es la razón que estáis defendiendo?
Una acción consciente
una decisión, razones primero
Coged lo que lleve más tiempo sin resolverse y, antes de discutir, que cada uno diga de qué cree que va en realidad.
Y luego decididlo. Mal, rápido, como sea. Decidirlo importa menos que las dos frases de antes.
Venus fija lo que vale y Saturno fija lo que aguanta, y las dos cosas son maneras de decir: ya lo he pensado y no lo voy a volver a pensar.
Lo que cuesta no son los dos años del coche. Es que ninguno de los dos sabría decir, si se lo preguntaran aparte, qué habría elegido el otro.