Cómo se encuentran estos dos
Aries es lo inmediato. Lo que hay delante, ahora, y el cuerpo yendo hacia ello antes de que la decisión haya terminado de formarse. No es impaciencia: para Marte la distancia entre querer algo y empezar a tenerlo no existe.
Sagitario es el tamaño. No lo que hay delante, sino para qué es, hacia dónde va, en qué se va a haber convertido. Júpiter tarda 11,85 años en cruzar los doce signos y pasa un tercio de ese tiempo aparentemente andando hacia atrás, revisando por dónde iba.
Los dos lo llaman ganas, y desde dentro se parecen mucho.
La grieta aparece sin anunciarse, seis semanas después de haber dicho que sí los dos a la vez, cuando se ve que uno decía que sí al viaje y el otro a lo que el viaje iba a significar.
Nadie mintió. Júpiter estaba de verdad en algo más grande todo el rato, y Marte estaba de verdad aquí.
Para Aries, el trabajo es preguntar una vez para qué es esto, antes de empezar, y quedarse en la habitación hasta el final de la respuesta.
Para Sagitario, el trabajo es aterrizar. Decir en voz alta la versión pequeña y aburrida del plan, y dejar que sea más pequeña de lo que era en tu cabeza.
Y una tercera: ninguno de los dos va a ser el que frena. Alguien tiene que serlo alguna vez, y no va a salir solo.
La pregunta
¿Qué dijisteis que sí, exactamente?
Una acción consciente
un plan, dicho dos veces
La próxima vez que algo se decida en menos de un minuto, parad y que cada uno diga qué cree que se ha decidido. En voz alta, por separado, antes de oír al otro.
La diferencia entre las dos versiones no es el problema. Es la conversación que lleváis años saltándoos, y son noventa segundos.
Marte es el más rápido de los dos y Júpiter es el que llega más lejos, y son cosas distintas que en esta casa no se han separado nunca con palabras.