Cómo se encuentran estos dos
Aries hace una pregunta y espera la respuesta unos cuatro segundos. La respuesta de Piscis llega a los cuarenta, y para entonces Aries ya ha decidido que no había ninguna.
Piscis sí tenía una preferencia. Llega cuando ha terminado de llegar, que es después de que la habitación haya dejado de esperarla.
Marte pasa 2,13 años entre reversiones y se compromete de golpe. Júpiter tarda 11,85 años en cruzar los doce signos y revisa un tercio del tiempo. Uno decide en el momento en que se le ocurre; el otro sigue decidiendo cosas de hace cuatro años.
Y vuestros dos signos son la costura de la rueda: Piscis es el último y Aries el primero, así que uno acaba exactamente donde el otro empieza. No compartís elemento, ni modalidad, ni polaridad, y a treinta grados tampoco tenéis ángulo. Estáis pegados y no os veis.
Para Aries, el trabajo es esperar el silencio entero después de una pregunta. Cuarenta segundos, contados.
Para Piscis, el trabajo es decir en voz alta que la respuesta está llegando, en el segundo cuatro, aunque todavía no esté.
Y una tercera: la costura de la rueda no es una metáfora bonita. Uno de los dos acaba de terminar algo y el otro acaba de empezarlo, todo el rato, y eso no se sincroniza.
La pregunta
¿Habéis estado alguna vez los dos en el segundo cuarenta?
Una acción consciente
cuarenta segundos
Esta semana, cuando Aries pregunte algo, cronometra cuarenta segundos antes de dar la respuesta por no existente.
Piscis, en el segundo cuatro, dice: viene. Nada más.
Marte se compromete de golpe y Júpiter sigue revisando abril, y vuestros signos son el sitio donde la rueda se cierra y se vuelve a abrir.
¿Cuántas de las respuestas que llegaron tarde llegaron a decirse siquiera?