Cómo se encuentran estos dos
La broma es que Virgo es la madre. Se hace en las cenas, se hace delante de gente, y tiene gracia de verdad porque Sagitario la tiene, y Virgo se ríe todas las veces desde hace seis años.
La versión de un jueves cualquiera: Sagitario se equivoca de día con los billetes.
Virgo lo arregla en once minutos desde el móvil mientras Sagitario le cuenta a la mesa que se ha equivocado de día, y a la mesa le encanta la historia, y nadie de los que están ahí sabe que han pasado once minutos.
Mercurio va con la correa corta, nunca a más de 27,8 grados del Sol, y se da la vuelta tres veces al año para volver sobre terreno ya cruzado. Júpiter necesita 11,85 años para los doce signos y pasa alrededor de un año en cada uno.
Uno está en los once minutos siguientes. El otro está de verdad, no por descuido, en los once meses siguientes.
Así que la broma sigue funcionando y los once minutos siguen pasando, y uno de los dos se está convirtiendo despacio en un personaje de las anécdotas del otro.
Para Virgo, el trabajo es no arreglarlo. Una vez. Que los billetes estén mal, que se pierda el día, y no decir después que fue una elección.
Para Sagitario, el trabajo es contar la versión con los once minutos dentro, delante de la misma gente.
Y una tercera: la broma está haciendo un trabajo. Los dos sabéis cuál y ninguno lo quiere al aire.
La pregunta
¿Sigue teniendo gracia para el que la tiene?
Una acción consciente
la historia, con los once minutos
La próxima vez que salga la broma, Sagitario añade la parte que se edita: qué costó de verdad y quién lo hizo.
Virgo no le quita importancia, no dice que no fue nada y no cambia de tema. Esa es la mitad difícil, con diferencia.
Mercurio vuelve sobre su terreno tres veces al año y Júpiter lleva una década sin mirar el mismo suelo dos veces.
A una de las dos cosas se la llama fiabilidad y a la otra gracia.
Y la que se lleva las risas en la mesa no es la que sostiene el jueves, y eso no lo va a decir ninguno de los dos.