Cómo se encuentran estos dos
Hay dos mochilas en el recibidor y ninguna de las dos se ha deshecho del todo desde 2023.
Y con las mochilas, una caja de cables de países distintos, tres guías que ya no sirven, y una lista en el móvil de sitios a los que ir que no ha bajado de cuarenta entradas en seis años.
El jueves alguien tiene que estar en casa para el del gas, y la conversación sobre quién ha ocurrido ya cuatro veces sin producir nada, porque los dos discutís desde la misma posición y ninguno la ve como una posición: que lo que hay al otro lado del jueves es más real que el jueves.
Júpiter necesita 11,85 años para cruzar los doce signos, pasa alrededor de un año en cada uno y está retrógrado el 30,1 por ciento del tiempo. Es lo que va más lejos y lo que más revisa por dónde iba.
Y lo que el recibidor lleva años diciendo, y no se ve porque parece desorden: aquí no se ha guardado nada nunca. No perdido: nunca guardado. No ha habido nadie cuyo trabajo fuera ese.
Para uno, el trabajo es estar en casa el jueves y no tratarlo como un sacrificio.
Para el otro, el trabajo es dar las gracias por un jueves, que va a parecer absurdamente pequeño y es el asunto entero.
Y una tercera: alguien va a tener que ser más pequeño de lo que pensaba ser. Ninguno de los dos se apuntó a eso y va a ser uno de los dos igual.
La pregunta
¿Hay algo aquí que ninguno de los dos dejaría?
Una acción consciente
un jueves, guardado
Uno de los dos se queda con una obligación fija y sosa este mes, en un día con nombre, solo.
El otro no se ofrece a cambiarla, no señala que es injusto, y no lo compensa después.
Júpiter tarda un año en cruzar un signo y aquí hay dos, que es muchísimo horizonte y ningún suelo.
De los dos, el que se quede el jueves va a ser el que menos lo diga, y no va a ser el que ninguno de los dos habría apostado.