Cómo se encuentran estos dos
Un fallo pequeño se absorbe y se corrige antes de que ninguno de los dos haya dicho una palabra. Y por eso ninguno de los dos ha tenido que decirla nunca.
Virgo ve lo que está mal y Capricornio ya está construyendo lo que hace que deje de estarlo. Entre los dos no se cae nada, y no hay ninguna conversación en la que eso conste.
Mercurio vuelve sobre su propio terreno tres veces al año, 315 por siglo. Saturno tarda 29,43 años en cruzar los doce signos y no revisita nada. Uno repasa sin parar y el otro decidió una vez.
Así que la cuenta crece. Virgo ha arreglado cien cosas que nadie mencionó. Capricornio ha cargado un peso que nadie facturó. Ninguno de los dos lleva la cuenta, exactamente, y los dos podrían recitarla entera.
Para Virgo, el trabajo es decir la lista en voz alta una vez, no como queja, y luego soltarla en vez de archivarla.
Para Capricornio, el trabajo es estar visiblemente cansado delante de alguien que no sea Virgo. Va a parecer poco profesional. Es el mismo músculo.
Y una tercera: ninguno de los dos va a ser el primero en decir que esto ha sido mucho. Alguien tiene que serlo.
La pregunta
¿Cuánto de lo que hay aquí lo hizo el otro?
Una acción consciente
una tarde sin terminar nada
Coged una tarde y no terminéis nada. Ni papeles, ni arreglos pequeños, ni adelantar lo de mañana. Sentaos y dejad lo sin hacer sin hacer.
Los dos lo vais a sentir como desperdicio. Decidlo en voz alta al final, y decid luego si lo era.
Mercurio lo relee todo y Saturno no revisita nada, y entre los dos casi no se ha caído nunca nada.
Una de las dos maneras de querer es más fácil de recibir que la otra, y no es la que diría ninguno de los dos.