Cómo se encuentran estos dos
Aquí no se aburre nadie.
Y aquí no se termina nada, y las dos cosas son la misma cosa.
Uno de los dos hace la anchura: todo es interesante, nada se cierra, y no cerrar no es un fallo, es lo que pasa cuando lo siguiente también es verdad.
El otro hace lo mismo apuntado a un tema cada vez, que desde fuera parece hondura y es la misma inquietud con menos radio.
Mercurio retrograda 315 veces por siglo, unas tres al año, y pasa casi un quinto de su vida volviendo sobre terreno ya cruzado. Dos de esos hacen una casa donde toda posición es provisional, incluidas las que tenéis el uno del otro.
Y lo que aquí no ha pedido nunca nadie es un compromiso con una versión. No de un plan: de una opinión, sostenida más allá del punto en que dejó de ser interesante.
Para uno, el trabajo es sostener una posición una semana, en voz alta, y aguantar lo que venga.
Para el otro, el trabajo es no ofrecer la alternativa más interesante mientras se sostiene.
La pregunta
¿Cuál de los dos es el que se compromete?
Una acción consciente
una posición, sostenida
Que cada uno coja una opinión esta semana y no la mejore, ni la complique, ni la invierta durante siete días.
A los dos os va a parecer una forma de mentir. Ese parecer merece que se le mire de frente.
Mercurio es lo más rápido y lo menos asentado de la rueda, y es el único cuerpo de esta casa.
Lo que falta no es acuerdo. Falta el peso, y el peso solo lo pone alguien que se queda quieto, y aquí no se queda quieto nadie.